25 abr. 2014

V de Viernes #10

I. Estas zapatillas de gatos de la colección Vans x ASPCA. No solo son las Vans más geniales que he visto nunca, sino que además colaboran con la ASPCA, que es una organización pro derechos de los animales y eso nos parece muy bien. Las puedes comprar en tiendas, aunque si las necesitas ya y no las encuentras, las tienes en ASOS por un riñón, ¡pero un riñón que ayuda a gatitos!

Las zapatillas del molar.
II. Curry donut (カレードナツ). Sí. Habéis leído bien. Una especie de donut relleno de curry japonés. Y está buenísimo. No dejéis de probar esta guarrada si tenéis la ocasión. Lo verde de la foto es un matcha latte (抹茶ラテ); una bebida a base de té verde matcha y leche, pero del matcha ya hemos hablado más veces.

Colesterol, divino tesoro.
III. Me gustan mucho estas tazas de leche metálicas con dibujos de especies de peces, aves, setas y animales salvajes entre otras cosas. Son de Gift Republic y las venden en Amazon.

Tazas: las mejores amigas del estudiante en pijama.
IV. Wallapop. Quien me conoce sabe que me encanta la compra/venta de cosas de segunda mano y que suelo pulular bastante por eBaySegundamano, tiendas de ropa y discos usados y mercadillos y rastros varios. Pues bien, Wallapop es una aplicación móvil que sirve para eso mismo, con la diferencia de que se basa en tu ubicación actual, de forma que solo puedes ver los objetos que tengas cerca para hacer trato en mano. Me quedo con su rapidez, aunque la aplicación tiene que mejorar muchas cosas todavía. Su versión inglesa Depop también me gustado.

Pues a lo tonto he vendido 6 ó 7 cosillas en una semana.
V. Puré dulce de calabaza con especias. Un domingo de aburrimiento bajé a la frutería (son los nuevos 24h) y vete a saber por qué, compré una calabaza. Y como no sabía muy bien qué hacer con ella, la asé en el horno, le puse azúcar y las especias que google me dijo (nuez moscada, canela, clavo, y jenjibre) y con eso, hice muffins. Estaba todo buenísimo y ahora es mi nueva cosa favorita. Aquí os dejo un enlace con un sinfín de recetas para hacer con el susodicho puré.

La foto es de aquí.

Y eso han sido mis V cosas de hoy. Feliz viernes.

Por cierto, recientemente superé los 2000 pines en mi cuenta de Pinterest, esa red social donde básicamente me dedico a poner cosas de gatos, lencería y pizza en mis ratos no tan libres y lo celebré creando algunos paneles nuevos, uno de arquitectura en blanco y negro y otro con mis dibujos.

21 abr. 2014

Diferencias Dibujadas #5: Mamachari.

Eras vieja y estabas oxidada, pero yo te quería igual.
No, no estoy hablando de ninguna espía de la I Guerra Mundial. Mamachari (ママチャリ, linkes el nombre que reciben las bicicletas más típicas de Japón; y tengo entendido que el nombre significa algo como «bici de mamás». Pero vamos, que allí las usa todo el mundo.

Es más, en Japón, con una bici eres la persona más feliz del mundo; no sólo porque sean más baratas que en España (con el cambio actual del yen, te puede salir por unos 70€ una bici nueva normalita), sino porque, al menos en las 3 ciudades en las que he podido montar en bici, puedes literalmente pedalear por donde quieras (aquí tenéis la prueba). Nadie te va a multar por no llevar luz, por ir por la acera o por la carretera, o incluso por ir fuera del carril bici (de hecho era difícil encontrar a alguien que respetara dicho carril). Lo curioso de esto es que no me tuve sensación de caos en ningún momento; sencillamente todos están acostumbrados a las bicis. Hasta los viejos (véase mi experiencia en Valencia: 1, 2 y 3).

Por cierto, es curioso como la que es la bici más barata de Japón resulta molar en Londres, donde acabo de ver que las venden bastante caras (dejo el link por si tenéis curiosidad o necesitáis una y os sobra el dinero). Aunque con los precios de los vuelos a Japón que hay últimamente, casi sale más rentable ir allí a comprarla.

¡Pedalea!

15 abr. 2014

First-person Shooter: Cogiendo cosas en Okinawa.

Cogiendo caracolas en Zamami.
Cogiendo gatos cerca de la estación de autobuses de Naha.
Cogiendo una lata de la cerveza local (y probándola, claro).

Cogiendo edificios para regalar.
Cogiendo corales en Ishigaki.

Cogiendo minipiñas.

Ya hacía tiempo desde los últimos FPS, lo cual está muy mal porque es una de las secciones del blog que más disfruto haciendo, pero he de admitir que si bien siempre hago muchas fotos, organizarlas y hacer series es algo que no disfruto tanto.

El hecho es que el pasado febrero estuve en la Prefectura de Okinawa, ese lejano archipiélago japonés, conocido aquí por ser la tierra del maestro de Karate Kid, las katanas Hattori Hanzo y la omnipresencia de militares estadounidenses. Tanto es así, que una de sus comidas más famosas es el Taco Rice; básicamente arroz con los ingredientes de un taco por encima; una de esas deliciosas guarradas que no debes dejar de probar si vas. 

Pero obviamente Okinawa es más que eso; en mi escasa experiencia son un buen puñado de islas tropicales con playas paradisíacas, gente más relajada, 24ºC todo el año y una ausencia de buen transporte público que creía imposible en este país. Vamos, que Okinawa son las Islas Canarias de Japón, pero sin la hora menos. 

En mi viaje (aquí la hoja de ruta para que veáis dónde está cada cosa) fui desde el aeropuerto de Osaka-Kansai hasta Naha; la capital de Okinawa; y luego de ahí a Ishigaki, una pequeña isla al sur, que está al lado de Taiwan y en la que ojalá siguiera ahora buceando, bebiendo cerveza Orion y cogiendo corales en la playa.

Si estás planeando ir (que deberías), es relativamente fácil y barato llegar desde las principales ciudades japonesas. Hay vuelos domésticos con las aerolíneas típicas; Japan Airlines (JAL) y All Nippon Airways (ANA, una aerolínea que me compré en una tarde tonta), y bastantes vuelos baratos con Peach Airlines; que es la que obviamente escogí, y es algo así como la Ryanair del este asiático.

¡Por cierto! Colaboré hace un tiempo en el el Instagram de @perdizmagazine, un zine sobre cosas que nos hacen felices con algunas de las fotos de las de este post, entre otras. Hay muchas más en mi Instagram y en el hashtag #makesmehappy.

3 abr. 2014

Mis deseos son órdenes.




Hice esto el pasado octubre (de ahí la escayola en el pie) sobre el que es uno de mis temas de conversación favoritos. Me he centrado en los superpoderes porque si se te aparece un genio y le pides dinero no eres digno de mi respeto.

Es una de las cosas más largas que he hecho fruto del aburrimiento; y aunque tuve algunos problemas al pasar a tinta la tercera página con el rotulador, ya que estaba probando uno nuevo con punta de pincel, estoy más o menos contenta con el resultado. 

Por último, falta el dibujo con la decisión final; yo tengo bastante claro los tres deseos que elegiría, pero me mata la curiosidad (y la posibilidad de cambiar de opinión a última hora), así que: 


¿Qué tres deseos elegirías?

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